Migraña, Lewis Carroll y el alucinante país de Alicia

Migraña, Lewis Carroll y el alucinante país de Alicia

“¡Por fin tengo la cabeza en libertad!”, dijo Alicia con gran alivio. Pero su alegría se trocó inmediatamente en alarma al darse cuenta de que no alcanzaba a ver ni sus propios hombros. Todo lo que podía divisar al mirar hacia abajo era un larguísimo cuello, que parecía elevarse como un tallo gigantesco sobre un mar de hojas verdes...